El último rey (2016)

Parece que el director de Pathfinder, el guía del desfiladero intenta volver a la épica vikinga para cosechar el éxito que le falta desde hace años. De la mano de un cartel en donde vemos a Tormund Matagigantes de Game of Thrones como reclamo publicitario, como si la trama se desarrollase Más allá del muro y los espectadores creyesen que se van a encontrar una historia de dragones, espectros y tramas sibilinas para conquistar el trono. Todo lo contrario. La historia que nos cuenta está enmarcada en una guerra civil noruega a principios del siglo XIII, los bagler (aristócratas) contra los birkebeiner (pobres cuyo apodo proviene de que al ir descalzos se hacían una especie de botas con cortezas de abedul). En un momento de vacío de poder, un bebé parece ser el heredero de Haakon III, con lo que dos birkebeiner protegen, con todo su afán, al bebé perseguido por los bagler, que puede dar al traste con la dinastía apoyada por la clase alta.

Aunque el director se esmera en mostrarnos una Noruega impresionante, con persecuciones vía esquís y una fotografía deliciosa, la historia de El último rey está contada de manera torpe y con demasiados altibajos. El retrato de las dos facciones enfrentadas nos muestra igualmente un juego de buenos y malos sin tonalidades grises que resulta de lo más extraña, como si nos encontrásemos ante los personajes de peli mala de Disney. Esa peli mala incluye vestuario y producción de bajo presupuesto que no ayuda a tomarnos en serio las tramas “palaciegas” sobre el heredero del trono noruego, porque escapar, la verdad, no es muy interesante y cuesta muchísimo acabar de ver esto sin dormirte, y eso que solo dura hora y media.

Lo mejor: La fotografía.

Lo peor: Una trama contada de manera aburrida y sin apenas acción salvo unas pequeñas batallas en esquí cuya coreografía da bastante penita.

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3 comentarios en “El último rey (2016)”

    1. Puede que sí, pero es que casi me duermo. Y no eran horas ni de siesta ni nada, así que no sé. Será que el noruego no me entra muy bien al oído como sí lo hacen el danés y el sueco…

      Le gusta a 1 persona

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