Nerve (2016)

Nerve, un juego sin reglas

No sé quién fue el listo que le puso eso de “un juego sin reglas” como coletilla al título de “Nerve” para que acabe en un Nerve, un juego sin reglas cuando ya al principio de metraje se nos cuenta que Nerve es un juego con tres reglas (WTF?): todo tiene que ser grabado desde el móvil del jugador, todo el dinero se pierde si se rechaza una prueba o abandonas e juego y, por último, no se puede contar a las autoridades nada sobre el juego. Con esta magnífica presentación comienza una película dirigida a los millenials (imposible no acordarse de Fernando Arrabal cada vez que surge este término), con una especie de vídeo que captura la pantalla de un MacBook mientras la protagonista habla con su amiga vía FaceTime. Se nos presenta a la mítica inadaptada acompañada de un pagafantas que está enamorada del capitán del equipo de fútbol americano y que, gracias a su amiga (que se considera una estrellita gracias al juego de Nerve), se decide a entrar en el luego en el que los “observadores” deciden retos para los “jugadores”.

Tras ver los primeros diez minutos de metraje y el encuentro de la protagonista con el hermanísimo de James Franco, Dave, sabemos exactamente qué nos contarán el resto del metraje, en los que nos dedicamos a ser otro de los “observadores”. Así que si no os gustan los realities ni dramas de adolescentes que se arreglarían con una pequeña dosis de realidad laboral, no os acerquéis a este esperpento que no tiene sentido en muchos aspectos. Me acerqué a ella con la promesa de que sería un thriller y no tiene ni suspense ni garra ni originalidad. No sé si el libro en el que se basa el guion sigue esta misma estructura, pero si de este modo piensan que el público reflexionará sobre cómo las redes sociales lo inundan todo y cómo ya no existe la privacidad desde el momento en que incluimos nuestros datos en Internet… intento fallido. Lo único que consiguen es algún que otro bostezo. Puede que exista la posibilidad de que veas esta película por ver a Dave Franco y Emma Roberts en ropa interior, es legítimo, para eso se regodean en esta escena.

Lo mejor: Los créditos finales y no es porque estuviese deseando que llegara el final, la verdad es que los créditos finales son lo mejor con diferencia, amén de la frase “Problemas de blancos, ¿eh?” cuando a la madre de la protagonista empiezan a ingresarle el dinero de los retos de su hija. Madre mía…

Lo peor: Pese a que se disfraza de modernez digital, sigue la misma estructura que cualquier película de adolescentes (la chica guapa animadora amiga de la protagonista sencilla pero inteligente, el capitán de fútbol americano, el amigo friki de la protagonista…), un final de vergüenza ajena.

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